6 feb 2014

Sobre la estética

“El Padre es luz, el hijo es luz, el Espíritu Santo es luz”, escribía san Ambrosio. Desde san Agustín, los Padres de la Iglesia han siempre interpretado la luz como una manifestación del poder divino. Desde esta perspectiva el vitral está destinado a tener un rol estético esencial. Gracias a él, a sus efectos cambiantes, la luz penetra dentro del edificio que deviene la ciudad celeste por excelencia, la Jerusalén celeste de El Apocalipsis, hecha de muros de luz.

(Escritos de la Edad Media)

6 oct 2013

El Sello de Hermes

Indica tres maneras de sellar herméticamente un balón de vidrio (el Huevo Filosófico o matriz alquímica) : 1º) se colocaba el cuello en un fuego ardiente, pero separándolo del fuego mediante una teja agujereada de manera que el vidrio no se reblandeciera sino en un punto del cuello; cuando el vidrio estaba blando, se cortaba el cuello en este lugar con un par de tijeras, los bordes cortados se soldaban absolutamente como cuando se corta un tubo de caucho; 2º) se reblandecía el cuello de la misma manera, después se retorcía el cuello tirando ligeramente, y a la llama de una vela, se fundía el extremo en punta  de manera de producir una pequeña perla de vidrio; 3º) se calentaba la abertura del balón y un tapón de vidrio podía adaptarse allí, se cerraba el balón con su tapón y se hundía por encima del vidrio fundido.


El Hilo de Ariadna, Tratado anónimo

7 jul 2012

El Disolvente Universal


La Alquimia llegó en tiempos antiguos a una altura no alcanzada, ni siquiera bordeada por nosotros. Conocieron el vidrio maleable que, suspendido de un extremo, se iba distendiendo por su propio peso, hasta adelgazarse en forma de cinta flexible que podía arrollarse a la muñeca.

Está históricamente comprobado, que un extranjero llevó a Roma, en tiempo de Tiberio, una copa de cristal que al caer sobre el pavimento de mármol no se rompía, sino que tan sólo se abollaba y era fácil restituirle su primitiva forma a martillazos. Si los modernos dudan de ello es porque no saben hacerlo.

En Samarcanda y en algunos monasterios del Tíbet, pueden verse hoy día copas y otros objetos de cristal maleable, con añadidura de haber allí quienes afirman que pueden fabricarlos, gracias a su conocimiento del alkahest o disolvente universal que, según Paracelso y Van Helmont, es un agente natural “capaz de reducir todos los cuerpos sublunares, así homogéneos como heterogéneos, a su ens primum o substancia primaria, convirtiéndolos en un licor uniforme y potable, que aun mezclado con agua ú otro zumo cualquiera no pierde su virtud, y si otra vez se mezcla consigo mismo se convierte en agua pura y elemental”.

No es, por lo tanto, despropósito creer que haya una substancia universal que reduzca todos los cuerpos a su genérica substancia. Van Helmont la califica de “la sal más poderosa y principal que en su grado máximo de simplicidad, pureza y sutilidad, no se altera al reaccionar sobre otras materias, y tiene suficiente energía para disolver el cuarzo, las piedras preciosas, el vidrio, la sílice, el azufre y los metales, formando una sal roja de peso equivalente al de las materias disueltas."

De  “Las Artes perdidas”, Wendell.